Si bien, el minimalismo es una palabra que se viene integrando poco a poco en el siglo XXI, es importante ampliar su significado; y conceptos como “simple” y “básico” son elementales para entender el mundo del corredor.
Cuando se habla de minimalismo no quiere decir que debamos correr descalzos, ni usar zapatillas minimalistas o ser “seducidos” por las habituales estrategias de marketing excesivas que proponen ciertas marcas para «mejorar» el tiempo durante los kilómetros…
El minimalismo viene de una corriente oriental en donde “menos es más”, así de simple. En el diseño e innovación, esta tendencia busca construir modelos de corredores más simples, con menos ropa, con zapatillas más livianas, con menos amortiguación o menos drop.
Sin duda, la evolución en ciertos aspectos técnicos alrededor de las zapatillas para correr, la optimización de las sesiones de entrenamiento, la necesidad de ser más rápidos y la biomecánica del corredor, tienen hoy por hoy una mayor importancia olvidado una pieza fundamental que usamos todos los días; los pies.
Sin embargo, el minimalismo es una corriente que se ha venido introduciendo de manera lenta y algunos practicantes en la prisa de integrar este concepto, olvidan cual es el propósito del minimalismo y porque es una pieza clave y funcional para el desarrollo de un buen corredor.
Los corredores han estado involucrados tanto con la tecnología que pensamos que nuestras zapatillas nos van hacer correr más rápido, tal vez para un profesional pueda funcionar, pero para miles de personas queriendo tener una vida saludable y otros cientos de corredores aficionados que usan el running como medio por salir de la rutina, el uso de esta tecnología puede ocasionar experiencias negativas, lesiones y frustraciones.
Involucrar el minimalismo en el atletismo tiene como objetivo; sentir el cuerpo, saber qué hacemos con nuestros pies y porque es beneficioso estar descalzo.
El pie, es una parte del cuerpo diseñada para caminar, pero muchas veces no prestamos atención a lo que nuestros pies nos dicen o lo que sentimos.
Allí en nuestros pies, estamos llenos de terminaciones sensoriales y nerviosas que nos permite retroalimentarnos de información positiva para crear una conexión con nuestro cuerpo.
Cuando introducimos el minimalismo a nuestra vida diaria, nos sentimos más ligeros, entendemos que no necesitamos una gran cantidad de artefactos. Y lo qué sucede cuando estamos con los pies descalzos es que, entre más libres los dejes, más te van a enseñar.
El zapato está diseñado con una forma única que hace que para todos los corredores no sea funcional, o práctico y las patologías específicas: “pie ancho, pies delgados, dedos más largos, más cortos, arco alto, o algo bajo, pie plano o con mucha curvatura”, crean pies únicos y los pies son totalmente distintos.
“Una gran parte de las malas posturas cotidianas se deben a problemas de fortalecimiento.”
Un ejemplo perfecto de la pérdida de fuerza en los músculos de los pies es la fatiga que se presenta al final del día y en muchas ocasiones los zapatos que usamos pueden ser el origen de esas molestias y muchas disfuncionalidades en el pie y en todo el cuerpo son producidas por una pésima selección de calzado.
Sería muy sencillo culpar solo a las zapatillas deportivas. Sin embargo, el uso de cierto tipo de calzado, posturas inadecuadas en el escritorio, y tareas cotidianas como conducir el carro son otros factores que influyen en la estructura corporal.
El pie se ve afectado con la forma del zapato, la posición en la que dejamos los pies durante horas y la fatiga aparecerá por que el zapato cotidiano no está adaptado a la morfología del pie y la solución más adecuada para erradicar la fatiga, los dolores y las molestias será sin duda recuperar el organismo desde el minimalismo y el fortalecimiento muscular.
Sin embargo, debemos construir una base natural y fuerte que nos permita un entender y construir paso a paso que vayamos acumulando kilómetros, ya sea caminando o corriendo.
Empezar a estructurar el pie de manera natural nos hará entender cuáles son nuestras falencias y también debilidades, para así tener un punto de partida y empezar a orientar el pie y enviar la información adecuada y positiva al cerebro, para que éste lo almacene y nos devuelva una retroalimentación a todo el cuerpo.
Laura Ramos
Diseñadora con énfasis en producto
Universidad de los Andes
Functional foot course
Fundadora del programa Huella TN
Duatleta de rendimiento AG

Sin duda escuchar el cuerpo y mejorar las posturas en todas nuestras actividades marca la diferencia. Gran artículo Lau.